La tortuga terrestre (Chelonoidis chilensis) es endémica de zonas áridas y semiáridas del centro-sur de América del Sur. Dado que es fauna autóctona, se encuentra absolutamente prohibida su comercialización. La misma es una especie altamente valiosa desde el punto de vista biológico.
Lamentablemente el tráfico ilegal se observa a diario y considero de gran importancia el rol del médico veterinario en esta área; ya que debemos informar a la gente acerca de estos puntos. Y recalcar que comprando estas especies estamos entrando en el ciclo ilegal y asimismo favoreciendo la extinción de la especie.
Dejando en claro este tema, nos encontramos con muchísimos ejemplares en casas de familia desde hace pocas o muchas generaciones. Y es aquí donde también debemos participar en la información a la gente; ya que en la mayoría de los casos, son animales que nunca han sido atendidos por un veterinario, o se hace la consulta únicamente cuando el animal se encuentra en estado de enfermedad.
Al igual que el resto de las especies, las tortugas terrestres deben tener controles médicos anuales; que se relacionan al estado de hibernación de las mismas. Lo ideal sería realizar tres controles anuales, antes-durante y después de la hibernación.

Control previo
El control previo es fundamental, ya que el animal debe estar en perfecto estado de salud para poder entrar a la hibernación sin riesgos de complicaciones. En este caso evaluaremos el estado general: peso, posibilidad de enfermedades en curso; y es necesario la realización de radiografías para evaluar los campos pulmonares, presencia de huevos retenidos en las hembras y posibilidad de cuerpos extraños.
Clínicamente pueden no estar presentando síntomas; pero si entran a la hibernación con estas o cualquier otra enfermedad, el riesgo de complicaciones (o incluso la muerte), durante o a la salida de la hibernación, es muy alto; ya que el metabolismo se encuentra en estado basal pero las patologías siguen avanzando sin reacción positiva del animal. Si detectamos enfermedad en este punto, siempre es recomendable intentar solucionar la patología antes de la baja de temperatura. En muchos casos, es aquí donde damos todas las pautas de manejo necesarias para evitar la misma y mantener el animal activo (no necesariamente comiendo) y con el tratamiento necesario.
El control durante la hibernación
El control durante la hibernación es para controlar que no hay ningún síntoma de enfermedad inminente. Es recomendable realizar un baño tibio para la revisación y mejor manejo. Durante todo este período se recomienda a la gente que realice baños tibios semanales para un buen estado de hidratación al momento de la salir de la hibernación ya que una de las complicaciones frecuentes es la deshidratación, siendo animales que a pesar del aumento de la temperatura y exposición al sol les cuesta reaccionar y comenzar a beber/comer. En caso de notar algún síntoma de enfermedad se debe mantener la temperatura ambiental alta para poder comenzar con el tratamiento adecuado y buena respuesta al mismo.
“El control durante la hibernación es para controlar que no hay ningún síntoma de enfermedad inminente. Es recomendable realizar un baño tibio para la revisación y mejor manejo.”
Dado que nuestro estado climático está altamente afectado, los inviernos ya no son tan fríos y nos encontramos con temperaturas cálidas durante este período. Y es por ello que debemos aclarar a los propietarios que no es recomendable alimentar las tortugas en estos días; ya que luego la temperatura baja y el alimento ingerido fermenta generando alteraciones digestivas que pueden llegar a ser graves. En caso que el animal esté sano, la hibernación debe realizarse en el lugar natural donde se encuentra durante todo el año; brindando un refugio para protegerse y controlando que no sean zonas anegadizas ni con acceso de roedores que puedan llegar a generar daños como heridas por mordeduras, las cuales suelen verse en las patas delanteras. El peso también es un punto que debe ir controlándose.
La salida de la hibernación
Los controles a la salida de la hibernación se realizan cuando la temperatura está comenzando a subir (comienzo de la primavera); y es este el momento de realizar baños tibios a diario para favorecer el metabolismo e hidratación. Inicialmente no se alimentan sino que se les ofrece buena cantidad de líquidos; y a medida que se van activando vamos incorporando la dieta adecuada de frutas y verduras (siempre recordando que las tortugas terrestres son herbívoras estrictas). En caso de detectar algún síntoma de enfermedad se procede a la búsqueda del diagnóstico y tratamiento correcto.
Artículo publicado en la Revista On Line GUIPROVE
Escrito por la Dra. Sabrina Fuente
M.N 7872 – MP 10657

